Contrario a su imagen pública, la industria automotriz rara vez adopta voluntariamente el tipo de cambio o innovación necesario para maximizar la seguridad. Durante décadas después de que todas las autoridades consideraran necesarios los cinturones de seguridad y los reposacabezas, la industria automotriz siguió vendiendo estos elementos de seguridad solo como opciones adicionales. Al tratarse de una opción adicional costosa, muchos consumidores decidieron no pagar por cinturones de seguridad y reposacabezas en los vehículos que compraban. En consecuencia, la industria automotriz sacrificó la seguridad para ahorrar dinero.
De hecho, la industria automotriz no instaló cinturones de seguridad ni reposacabezas en todos los vehículos hasta que lo exigieron las regulaciones federales. Cuando todos los autos tuvieron que llevar estos elementos de seguridad, la industria ya no tuvo que preocuparse de que algún competidor le ganara terreno en el mercado ofreciendo autos más baratos sin cinturones de seguridad.
Por el bien de la seguridad, el gobierno intervino para imponerse sobre la preferencia personal del consumidor (que a menudo es más sensible al precio que consciente de la seguridad). Después de todo, guiado por sus propias preferencias, el público de la década de 1970 compraba dardos de jardín para los niños hasta que el gobierno los retiró del mercado.
La historia tiende a repetirse. Los estudios muestran que los accidentes por enviar mensajes de texto al conducir representan hasta el 23% de los choques automovilísticos. Otros estudios demuestran que si usted envía mensajes de texto mientras conduce, tiene seis veces más probabilidades de causar un choque que un conductor ebrio. Peor aún, una abrumadora mayoría de los conductores menores de 25 años admite enviar mensajes de texto con regularidad mientras conduce. Además, en una encuesta reciente, nueve de cada diez conductores menores de 25 años creen que enviar mensajes de texto no afecta su manera de conducir.
Sabemos que enviar mensajes de texto al conducir es peligroso. La gran mayoría de los conductores que envían mensajes de texto reconocen que es peligroso que otros lo hagan al conducir, pero no reconocen el peligro cuando lo hacen ellos mismos. Por eso, siguen conduciendo distraídos e incluso se jactan de ello, a pesar de que los estudios siguen demostrando el peligro público urgente de enviar mensajes de texto al conducir.
A riesgo de sonar como "Chicken Little", ¿puedo ser el primero en decirle (espero no ser el primero) que, en este tema, el cielo se está cayendo?
Para poner este asunto sobre los hombros de las industrias telefónica y automotriz, la primera pregunta es si existe tecnología que pueda impedir que los conductores envíen mensajes de texto mientras conducen. La respuesta es un rotundo "sí".
En cuanto a la tecnología capaz de desactivar los teléfonos celulares mientras un vehículo está en movimiento, hay al menos tres aplicaciones (los expertos en tecnología las llaman apps) que están en el mercado desde 2011. También existen dispositivos capaces de bloquear las señales de los teléfonos celulares que el ejército y otros grupos han utilizado durante décadas. Por ejemplo, las megaiglesias usan estos dispositivos durante los servicios transmitidos para mantener estas reuniones libres de distracciones causadas por teléfonos celulares. Se instala un dispositivo bloqueador en una iglesia y voila, se tiene una zona de oración libre de mensajes de texto.
Conclusión:
Enviar mensajes de texto al conducir es conducir distraído, y ambas cosas son extremadamente peligrosas. Lo cierto es que tenemos la tecnología para detener esto, pero tal vez hagan falta más accidentes automovilísticos trágicos para que los fabricantes abran los ojos ante esta amenaza a la seguridad pública. Creemos que las industrias de la telefonía móvil y automotriz deberían tener visión de futuro y equipar los vehículos con algún tipo de dispositivo que permita únicamente la comunicación de manos libres durante la conducción. Si usted ha sufrido un accidente automovilístico con un conductor distraído o que enviaba mensajes de texto, llame hoy a Anderson Hemmat al 303-782-9999 para obtener una evaluación GRATUITA de su caso de lesiones personales.

