Existe una pequeña subcultura de personas que consideran refrescantes los recientes arrebatos de Charlie Sheen. Después de todo, se trata de un hombre que está desnudando su alma. Va por su cuenta, sin un asesor de imagen (al menos ya no). Nadie revisa sus declaraciones y habla con el corazón. Usted está viendo y escuchando al verdadero Charlie. Esto es excelente para la televisión, pero ciertamente no ofrece ninguna orientación sobre la conducta apropiada para el resto de nosotros.
Como cliente actual de nuestro bufete o como alguien que está pensando en serlo, de una manera muy real su imagen pública y su conducta están siendo observadas con mucho cuidado. Las compañías de seguros leen sus sitios de redes sociales, lo siguen por la ciudad, lo vigilan y hablan con sus amigos. Incluso pueden revisar su basura. Ciertamente verifican sus antecedentes penales. Considere a la compañía de seguros como sus propios paparazzi no deseados.
No se equivoque. Estas compañías de seguros buscan trapos sucios que puedan usarse para desprestigiar su carácter ante un eventual jurado. Esta misma información ayudará a una compañía de seguros a determinar cuánto le ofrecerá para llegar a un acuerdo en su caso. ¿Suena inquietante? Pues debería.
El historial de Charlie Sheen incluye, entre otras cosas, violencia doméstica, cargos por drogas, múltiples encuentros bien documentados con prostitutas, haberle disparado ("por accidente") a su entonces novia, la actriz Kelly Preston, borracheras muy publicitadas, cargos por agresión, intentos fallidos de rehabilitación, etc... Más recientemente, Sheen apareció con frecuencia en televisión y dijo lo que pensaba con una diatriba disparatada y vertiginosa que parece inspirada por las drogas o quizás por una enfermedad mental.
Por muchas cosas que Sheen tenga a su favor en este mundo (buena apariencia, dinero y fama), para una compañía de seguros que lo evaluara como demandante, sería difícil tomarlo en serio. En verdad, cuanto más "extravagante" sea usted, más difícil puede resultarle obtener un acuerdo justo de una compañía de seguros.
A los abogados jóvenes de nuestra oficina se les enseña que un buen abogado es en parte psicólogo, en parte asesor de imagen, en parte agente deportivo y en parte defensor legal. Mantener limpia la imagen de nuestro cliente y evitar cualquier cosa que la compañía de seguros pueda usar para poner en duda su carácter, y mucho menos su cordura, es una parte muy necesaria de nuestro trabajo diario.
Como víctima de lesiones con un caso pendiente, haga todo lo posible por estudiar con cuidado a Charlie Sheen y hacer todo lo contrario de lo que usted cree que Charlie haría.
En Anderson Hemmat, sabemos que existen demasiados obstáculos que rodean a nuestros clientes mientras buscan una compensación justa por sus lesiones. Con eso en mente, trabajamos arduamente para ayudar a nuestros clientes a evitar cualquier acción autodestructiva que pueda obstaculizar su recuperación. Si tiene preguntas sobre cómo comportarse de la mejor manera bajo este intenso escrutinio, no dude en comunicarse hoy mismo con uno de nuestros abogados.

